martes, abril 23, 2019

“Alerta Roja…”













El panorama político actual en el Perú, comienza a tornarse incierto y muy peligroso.
Mientras las “fuerzas” políticas en la escena nacional, han dedicado todos sus esfuerzos en despilfarrar la oportunidad de sacar al país adelante y dignificar la política en si; ese valor ha sido gastado a manos llenas en satisfacer sus miserables apetitos personales, peleándose, por cualquier banalidad. Discutiendo proyectos intrascendentes, viciando leyes, protegiendo y encubriendo el delito, traficando con los favores de siempre, denigrándose ante la evidencia de sus incapacidades, volteando la cara a la realidad y señalándose unos a otros para echarse la culpa y eludir sus responsabilidades, convirtiendo al estado en una gigantesca cloaca política maloliente y putrefacta; que ha llegado a infectar a la sociedad de manera pandémica y con un diagnostico poco esperanzador de cara al futuro. Con el inmenso peligro de no encontrar el antídoto o remedio para curar y eliminar el mal.
Las redes sociales, se han convertido en el sumidero de toda esta cloaca. Allí convergen, toda suerte de: opinantes, brujos de la verdad, hechiceros del bien y del mal, pseudos politicólos, abogados del diablo, curanderos y chamanes de la realeza popular, agoreros implacables, prestidigitadores de la honradez, caballeros de armadura cacasena y sable afilado y lacerante, capaces de decapitar al primero que no comulgue con su credo o con sus lapidarios epítetos.
También transitan por aquel conducto, los abanderados de la verdad absoluta e indivisible a quienes a quienes no se les puede refutar ni la brisa del viento; porque así esta escrito y así es.
Los menos, pero que no tienen trascendencia, son aquellos que intentan jugar con el equilibrio la sensatez, el razonamiento lógico y merecido.  
Así andamos y así estamos, transitando por la vida guiándonos con una brújula loca y descontrolada, sin norte, sin faro y sin puerto donde arribar.
Lo peligroso y quizás inminente es que: los pseudos políticos, que nos han gobernado y nos gobiernan; en su loca y desmesurada acometida, en la lucha por el poder (el poder por lucrar, con los dineros del pueblo) no han tomado en cuenta el peligro que significa para el país, ese abuso desmedido de poder y la indiferencia, con la que han tratado los problemas mas álgidos, que el ciudadano demanda y requiere. Con sus actos solo han trabajado, para enriquecer y alimentar a la demencia comunista.
El peligro que se cierne sobre nuestra patria, es el de: terminar como Venezuela, inmersos en una terrible crisis social, económica y moral. A la vuelta de la esquina, se encuentran las huestes del comunismo y el terrorismo; acechando y esperando el momento para dar el “golpe” mortal, que por años han estado esperando, para poner en practica sus demenciales, genocidas y anacrónicas ideas. El Perú, no resiste mas esta situación o paramos esta absurda vorágine de: odios, insultos, descalificaciones, acusaciones, indiferencia ante la realidad, apetitos personales y figuretismo… o nos vamos al despeñadero. No podemos poner en riesgo lo que tanto nos ha costado, en lograr vivir en una democracia (quizás mal entendida o mal manejada) para tirar por el desagüen, todo y entregarnos a la demencia criminal del comunismo  y del terrorismo, que ya están hilando fino su telaraña o su intrincada filigrana de mentiras, para captar a la gran mayoría de incautos, de este país, que han perdido la fe en un estado indiferente e inoperante, que les miente y los ignora de la manera mas grotesca y están listos para entregarse al primer pseudo salvador que se les presente.
Ojalá sepamos entender y rectificar nuestras conductas, porque esto no nos va a llevar a ningún buen puerto, pero si al despeñadero, en cuyo fondo, solo nos quedar llorar nuestra desgracia y sin opción a rectificar.  

domingo, abril 21, 2019

Una Sociedad Inmune Al Dolor...











La conducta delincuencial ejercida por la clase política peruana, que ha venido prevaleciendo de manera sistemática a través de toda su historia republicana; ha provocado un cisma devastador en la totalidad de la sociedad. Una sociedad que ya no es capaz de distinguir: la verdad de la mentira, el valor de la cobardía, la moralidad de la inmoralidad, la dignidad de la deshonra, la grandeza de la bajeza, el pudor de la desvergüenza y todos aquellos sinónimos que definen el equilibrio de la razón en si misma.
Esta clase política, asociada a un periodismo malsano, que linda con lo delincuencial y que ejercen una manipulación perversa sobre todas las clases sociales distorsionando la realidad de las cosas, para traficar con las conciencias y las voluntades, anulando todo atisbo de reacción, han llevado al país a la quiebra total de los valores morales.
La confusión y el caos reinante en nuestra sociedad, se ha vuelto incontrolable y ha devenido en una conducta virulenta y reticente al entendimiento.
Lo que se dice, dista mucho de lo que se hace. Se pregona paz y se genera conflicto, se habla de honestidad y a la vez se delinque, etc.
Últimamente hemos asistido penosamente a un evento impactante y dantesco que la mayoría de personas lo ha tomado como algo cotidiano y parte del quehacer diario; nada mas ni nada menos, que el suicidio de un expresidente de la república. Un suicidio premeditado, que no encaja dentro de los parámetros psicológicos y que deja un sinnúmero de conjeturas confusas y enmarcadas dentro de un cuadro con visos de psicosocial.
Tan terrible suceso, en vez de provocar una conmoción social, desencadeno una avalancha de pronunciamientos, de corte fanático, amenazante, inculpador, provocador; como si todo estuviese preparado para darse de esa manera. En cuanto al sepelio; no existían rasgos de dolor en las actitudes de los dirigentes mas connotados del partido político, si no mas bien: actitudes desafiantes, rebeldes, altaneras, groseras, patéticas, con una ceremonia de corte casi folclórico, dejando mucho que desear y mucho por pensar.
En circunstancias normales un acontecimiento de esta naturaleza, da paso a momentos de: recogimiento, congoja, reflexión y esa tensa serenidad que otorga el silencio del dolor, por la perdida irreparable. No ha muerto un transeúnte de algún lugar del mundo, ha muerto un expresidente de la república. El mas alto de los dignatarios, que aun cuando su trayectoria fuese controversial, antagónica y plagada de claroscuros, merece el respeto digno de un pueblo. El pueblo se merece respeto, pero también el pueblo esta obligado a otorgarlo. Muy lejos de las pasiones y los tintes que se tengan.
Este pasaje nefasto e impactante, nos debe de llevar a una reflexión profunda, de lo que estamos viviendo y pasando, como sociedad. Nos debe de servir, para darnos cuenta de que y quienes tenemos delante de nuestros ojos y que es lo que está sucediendo.
La dirigencia aprista y sus simpatizante, aquellos que otrora en las anteriores elecciones, le dieron la espalda y lo negaban; ahora utilizan su desgracia, y pisotean su memoria, para sacar provecho electorero y cobrar notoriedad, como los abanderados de la democracia y la reivindicación social, algo que dista mucho de la realidad, porque solo muestran ser viles oportunistas que no son capaces ni de respetar al hijo menor del difunto dignatario a quien han azuzado y comprometido, para que les sirva de escudo, en sus sucia batalla hacia la reconquista del poder.
Una vez mas, se trastocan los conceptos y se tergiversan los hechos. Como lo han venido haciendo, durante siglos, distorsionando la verdad y tratando una vez mas de confundir a la población.
Estas malas practicas políticas, deben de ser erradicadas de nuestra sociedad, si es que deseamos un país digno y justo y cerrarle el paso a la violencia verbal y física, para darle paso a la sensatez, a la coherencia y al raciocinio.  




martes, abril 16, 2019

El Fujimorismo Y Su Abstracción Selectiva









Mal engendrado, mal nacido y mal formado, es la definición exacta, con la que se puede definir al fujimorismo.
El fujimorismo nace en el año noventa, engendrado, como una opción política: una más de las tantas. Quizás envuelta en algún ideal nacido de las juventudes entusiastas y crédulas que apuestan por las nuevas promesas y las apuestas de cambios, sin atisbar el más mínimo resquicio de traición, pero pasando por alto la concebida razón, de que: la política es un negocio y no una filantrópica idea, como a muchos se les hace creer.
Alberto Fujimori, caminaba por el sendero pedregoso de la política peruana, plagada de sinuosos recodos, algo difíciles de salvar, pero en medio de ese truculento camino hacia la primera magistratura de la nación, revoloteaba el ave de rapiña de toda nuestra historia política; el APRA, nefasto como siempre y oportunista como su esencia misma. Acechando a sus presas y buscando a la mas débil, para devorarla sin que esta le ofrezca, resistencia alguna.
El APRA es el siniestro creador del fujimorismo, lo creo a su imagen y semejanza. Con sus vicios y su corrupción deplorable y abyecta. En su loco y desenfrenado afán de derrotar a su principal opositor; esgrimió sus malas artes, para hacer triunfar a su títere, luego lo fue moldeando hasta mal formarlo y así poderlo utilizar y ponerlo a su servicio.
El APRA, cristalizo su máximo ideal: tener a un clon, que ejecutara para ellos, todo lo deseado, sin que se vieran manchados o perjudicados. Es ahí donde comienza una política, basada en: la mentira, él latrocinio, la distorsión de la realidad, el pantallazo.
Todas aquellas aparentes buenas practicas políticas, como el resurgimiento de la economía, la neutralización del terrorismo, solo fueron fachadas, para cubrir sus verdaderas artes delictivas. A la luz de cada “buena” obra, existían en la sombra hechos execrables como: el famoso narco avión, la venta indiscriminada de empresas estatales sin ningún criterio técnico y solo con la finalidad de llenarse los bolsillos, la famosa toma y rescate de la embajada de Japón, que no fue otra cosa que, en un montaje, para producir “admiración” hacia el régimen, arriesgando las vidas de los dignos militares que intervinieron a ciegas en tamaña locura. Montesinos, era el Rasputín, encargado de elaborar los nefastos libretos de los psicosociales encargados de mantener en el aire al gobierno.
Hoy en día, estamos asistiendo al “cambio” “la renovación “o, mejor dicho; al intento de lavada de cara, del fujimorismo que no expresa otra cosa y por quinta vez. Esto solo prueba y explica : que es una organización sin una  estructura ideológica coherente. Que padece del síndrome de abstracción selectiva, entremezclado con un perfil psicopático colectivo.
¿Qué cambio se puede efectuar, cuando todo está compuesto de lo mismo? ¿Cuántos partidos políticos, que han cambiado de nombre tantas veces en la historia política del Perú?  ¿De que estamos hablando? Una incongruencia total, un disparate sin pies ni cabeza, que nos muestra el reflejo de una sociedad, que acepta y aplaude cualquier paparruchada.
Uno de las cosas mas flagrantes de este “cambio” es el decir de que; van a rescatar y liberar, al líder del fujimorismo. Más que inconsecuencia, esto suena a delirio a una disfonía ideológica.
Algo que negaban en la campaña electoral y que luego han venido sosteniendo a lo largo de estos tres años de ejercicio, parlamentario, que decían: que, Fujimori no era líder de ellos y que se desmarcaban de todos los actos que había cometido como presidente a quien le negaron el indulto y hasta se trajeron abajo al presidente de la república, llevándose por delante al propio hermano menor de los Fujimori. Ahora preconizan lo contrario.  
Imaginémonos por un momento de que esta gente hubiese sido gobierno. ¿Qué estaría pasando con nosotros como país? ¿Adonde nos hubiese llevado esta desenfrenada locura?
Creo que muy lejos de fanatismo de algunos y la ceguera de otros, tenemos que formar conciencia, para que el Perú no caiga en manos de un o una desequilibrada.  
    
  


                                             

lunes, abril 01, 2019

La Huachafería












Hace ciento veinte años, nace en el Perú y más específicamente en Lima, la “huachafería”. Lo gracioso, paradójico y trascendente es que: esta expresión, tiene barrio, dirección, fecha de nacimiento y linaje.
Bien sabido es que, muy difícil resulta encontrar el punto exacto del nacimiento de una palabra, de las infinitas que tiene la lengua española. Pero la huachafería goza de tanta connotación, que no podía dejar de tener cuna y alcurnia. Una alcurnia no precisamente de la que conocemos, como la de la realeza. No, es la alcurnia en donde nace su majestad el pueblo, el soberano, aquel que hace el lugar y traza el camino.
A comienzos del año mil ochocientos noventa, llega a vivir a la cuadra diez del jirón Andahuaylas. (En los Barrios Altos) una familia. Un peruano casado con una dama colombiana y padre de tres jovencitas en edad casadera Aquella familia y en especial las “niñas” hijas indiscutibles de la algarabía, gustaban de armar unos fiestones y jaranas, de lo más escandalosas y bullangueras. Lejos de la conocida jarana criolla, que a pesar de su estruendo y gran duración, gozaba de cierto recato y coto. En estas juergas se solía lindar con el escándalo y la estridencia de corte carnavalesco.
Las fiestas se sucedían de manera consecutiva y sin motivo aparente. Lo que se pretendía era el hacer notar una bonanza económica y fomentar un buen pretexto para propiciar el matrimonio de las muchachas.
El asunto es que: las colombianitas solían llamar a estos fandangos, “huachafas” Término que se usa en Colombia para referirse a un escándalo, bullicio, fiesta.
A lo que la “burguesía popular” no tardo en bautizar lapidariamente con la terminología de HUACHAFERÍA. A los fiestones bulliciosos y con aires de recepción palaciega, que solían realizar en la casa de los colombo-peruanos.
De la misma manera las jovencitas, recibieron el honorífico titulejo de: Huachafas. Con esto, el populacho había encontrado la manera de calificar a las cosas que no estaban bien nacidas e identificadas en el contexto social.
Esta terminología, fue utilizada en un artículo del periodista: Pedro Miota, que por esas épocas, gozaba de popularidad y fama en las esferas de lo escrito. Es así que, nuestro amigo periodista, lanza a la fama y a los cuatro vientos a la HUACHAFERÏA con sus hijos putativos: huachafa, huachafo y los pequeños huachafitas y huachafitos.
El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Tiene para el termino Huachafo, el sinónimo de cursi. Pero, este término, no define el real sentido y la esencia de la palabra en toda su verdadera dimensión.
La huachafería, es casi una identidad. Una manera de juzgar a los demás y lo demás. También una manera de vivir, de sentir y de expresarse. La huachafería, esta en todas partes y en todo lugar. Diríamos que forma parte de las grandes urbes y las ciudades. Tiene rango metropolitano, civilizado, clasista. Si, clasista porque esta en cada una de las clases sociales, tiene rango y categoría.
Cada clase o estrato social, tiene y cultiva su propia huachafería. Si queremos una definición un poco más explícita, podríamos decir que la huachafería puede ser: literaria, arquitectónica, lingüística, social, indumentaria, decorativa y todas aquellas cosas que conforma el entorno de nuestro diario vivir. ¡Ojo! No hay que confundir nunca: estrafalario con huachafo. Son dos cosas totalmente diferentes, ejemplo: un muchacho, con los pantalones cayéndoseles bajo la cadera, con los cabellos pintados de colorines, con una camisa amarilla y zapatos verde esmeralda. Definitivamente puede tratarse de un estrafalario o un extravagante, pero no de un huachafo. En cambio: un hombre de unos 65 años con el pelo pintado de color castaño, vestido con un pantalón blanco, un saco color marrón, zapatos mocasines blancos y lleno de anillos y cadenas de oro. Aparentando solvencia, juventud y estado físico envidiable y una edad impropia: ese si es un huachafo de pura cepa.
Si hablamos de una casa que: en un terreno pequeño ostenta una arquitectura copiada de una palacio o castillo y cuyo interior se asemeja a la abadía de Westminster; ahí está presente la huachafería.
Aquella persona que siempre habla de grandezas y trata de aparentar lo que no es. Definitivamente es una huachafa.
Son ejemplos que nos acercan un poco a la idea. Solo a la idea, porque la realidad es otra cosa muy diferente y muy entretenida.
En el único lugar en donde la huachafearía no habita y florece, es en el campo. En el ámbito rural, parece ser que ahí, la tierra no es lo suficientemente rica y carece de algún nutriente capaz de ayudar a la germinación de este simpático virus pandémico, que forma parte de nuestra identidad capitalina, colonialista y con perfumes de virreina en decadencia.
El huachafo puede ser: convencional, ocasional, contumaz, pertinaz, célebre y de cualquier clase o estrato social, (la huachafería, no discrimina). Se puede ejercer y ser huachafo, aun después de la muerte. Este sería el caso del huachafo imperecedero, que los hay y muchos.
Yo no estoy excluido de esta práctica. Podría estar en la categoría de: huachafo ocasional, porque la huachafería, no es capaz de dejarnos. Siempre estaremos propensos de caer en ella, como en la casa del jabonero………
En otro artículo me explayare con más holgura sobre este tema tan apasionante. Por el momento me quedo con una frase de Mario Vargas Llosa alusiva a la huachafería… ¿ Un champancito hermanito ?


sábado, marzo 23, 2019

Poder Querer y Decidir











El Perú, vive sumido en una profunda crisis sociopolítica insostenible para un futuro promisor.
La falta de una educación moderna y científica, compromete seriamente el futuro de las nuevas generaciones. La inexistencia de una formación moral basada en valores, nos arroja un resultado nefasto, en el comportamiento de nuestra alicaída sociedad, que vive sumida en: la violencia, el materialismo, la falta de respeto, la indolencia, el desprecio por los demás, la intolerancia, el racismo, la incongruencia de criterios, la falta de decoro y muchas otras cosas negativas.
Una sociedad con estas características, no puede permitirse el lujo de tener ideas coherentes y aspirar a tener una calidad de vida digna y en armonía.
Cuando visitamos las redes sociales, nos encontramos; cara acara con esta triste realidad. Hay de quienes se atrevan a dar una opinión contraria a lo que indica la tendencia; inmediatamente es etiquetado y lapidado. Eso solo nos indica dos cosas: incapacidad de tolerancia y la falta de un conocimiento profundo de los temas en discusión. Obviamente, la clase política es la protagonista en este escenario, que desnuda sus miserias sin gota de pudor alguno, pero al mismo tiempo, esa clase política es el producto, de las malas decisiones, de quienes los avalaron con su voto. Un voto cargado de una culpabilidad relativa. Relativa porque la capacidad de discernimiento, actúa en medio de una nebulosa emocional y cultural que impide ver la realidad al desnudo y sin filtros.
Lo que esta en juego es el futuro de un país y el de su niñez y juventud y para que esto cambie; se necesita una corriente política con capacidad de poder cambiar el estatus quo en el que por siglos venimos deambulando. Lo que necesitamos es: convicción de querer cambiar, decisión y el poder soberano de nuestra voluntad inquebrantable de amor a nuestra patria.   

miércoles, marzo 20, 2019

Araos...Inaceptable










Las declaraciones vertidas por la congresista y vicepresidenta de la republica del Perú; Mercedes Araos, son simplemente INACEPTABLES, bajo todo punto de vista.
En un país en el que tenemos cientos de deficiencias, que van desde: pensiones de hambre y humillantes. Carencias en los servicios de salud, educación, alimentación, protección a la niñez a la mujer desvalida, al anciano, alimentación y con deficiencias de equipamiento y formación de la fuerza policial, mas cientos de problemas sociales; resulta inadmisible que a alguien en su sano juicio se le atraviese por la mente, el subirles el sueldo a los congresistas.
¿Qué clase de injuria es esta? Por qué esto va más allá de un desatino o de una infeliz declaración. Esto es una verdadera INJURIA, una afrenta artera contra una población, vejada y ultrajada por una clase política indigna y felona, que tima y esquilma al estado de manera sistemática, ruin, abyecta, sin pudor ni clemencia por un pueblo plagado de carencias.
Las infelices declaraciones de la señora Araos, son simplemente el reflejo, de la indolencia y la baja catadura moral, de quienes mal dirigen los destinos del país.
Estos cinco años del periodo gubernamental que deben de concluir el veintiocho de julio del 2021, solo serán cinco años de inacción, un limbo en nuestra historia sociopolítica y un retroceso de nuestro infructuoso camino hacia el futuro.
Esto nos deja el espacio para una profunda reflexión, en cuanto a las elecciones del dos mil veintiuno. El electorado debe de tomar conciencia, para elegir a los próximos gobernantes, alejándose de: todo tipo de partidarismo, fanatismo o tendencia. Una nación no puede estar sujeta a la antojadiza decisión de un voto nacido de la malformación electoral o la tendencia politiquera de un sentimiento partidario. El país necesita aprender de lo actuado y sufrido actualmente y no repetir el error, como lo viene haciendo desde la creación de la república.
Ojalá, entremos en razón y no caigamos en la misma y absurda tentación de la pasión estéril y hepática de siempre.
La señora Araos, se hará celebre en nuestra historia por habernos dejado la siguiente moraleja:
“CUANTO MENOS GANAS MAS ROBAS” Una clara invitación al delito, un deplorable ejemplo de baja moral. ¿QUE ATROCIDAD ES ESTA? ¡POR FAVOR!


viernes, marzo 15, 2019

La Reingenieria del Estado














En los tiempos que corren, estamos asistiendo a los eventos más álgidos de nuestra corta, pero pesada estructura sociopolítica. Los niveles de corrupción que siempre fueron soslayados por la clase política, desde la instauración de la republica y hasta hoy; han llegado a su punto mas álgido, terminando por estallar a vista y paciencia de todos. Tanto así, que nos hemos acostumbrado a caminar sobre los escombros de nuestra miseria social, aceptándola como algo cotidiano y normal.
Si bien es cierto, que hay quienes gritan de un lado y del otro, rasgándose las vestiduras harapientas de la corrupta idiosincrasia que corre por nuestras venas; no son capaces de emprender una batalla campal, contra este flagelo que nos ha convertido en un guiñapo moral como país.
El periodismo es uno de los aliados incondicionales de la corrupción, porque sirve de escaparate, para mostrar todo lo negativo de nuestra sociedad y de nuestros gobernantes. Son vendedores de morbo, mercenarios de la información. Solo venden un producto, todo a cambio de dinero sin importar el daño que le hacen al ciudadano, al niño y al joven, garantizándoles un futuro nefasto, plagado de mentiras y distorsionando el verdadero sentido de lo que significan: moral y dignidad humana.
El estado peruano, esta totalmente quebrado moralmente y no tiene solvencia, para encaminarse. Los gobiernos se suceden unos a otros. Se acusan entre si de tal o cual cosa y trabajan para sus propios intereses, fabricando falsos “profetas” ídolos de barro, prometiendo el oro y el moro, esgrimiendo siempre el mismo argumento; el bienestar del pueblo, que nunca llega.
Los mecanismos de justicia, simplemente no existen, la salud tampoco funciona, la educación es casi un mito. El congreso de la república, es una fábrica de delincuentes, que se dedica a proteger y promocionar el delito y al delincuente, amparado en una patente de corso, que les permite hacer cera y pabilo del país.
Los municipios son el ente focalizado de la corrupción. El mando medio de la inmundicia moral de la gran industria del delito y el desorden institucionalizado.
La lucha contar la corrupción y el sistema; no quedan en la palabra, es algo mas profundo y radical y esto pasa por: Tirar al tacho de basura la actual constitución política, elaborar una nueva; mas moderna y puntual, sin tantos vericuetos, que al final la convierten en un instrumento permeable a cualquier antojadiza interpretación de la misma.
Las condiciones para elegir autoridades, no puede estar sujeta simplemente a la nacionalidad y la mayoría de edad. Se requiere de gente con formación profesional de calidad y con una hoja de vida INTACHABLE. Eliminar el sistema de asesores personales e instaurar el nombramiento de asesores permanentes, pagados por el estado, que sirvan a los intereses del país y no a los de cada quien. Profesionales de distintas especialidades, capaces de aportar conocimientos, para la dación de una ley.
El mal llamado “poder judicial” tiene que ser reestructurado, comenzando por el portero. Dotado de un sistema computarizado para el almacenamiento de información y un mecanismo de atención al litigante, en el que no exista la posibilidad de entablar contacto con el secretario y mucho menos con el juez.
Se debe de reducir el numero de ministerios y de personal, para derivar esos recursos al equipamiento y formación de una fuerza policial de elite y no a improvisar en una mala formación de tan solo seis meses. Con mas dinero en caja, también podemos aspirar a: mejores pensiones para jubilados, mejor y eficiente sistema de salud y acabar con el tráfico de  servicios médicos a cargo de las clínicas privadas, que solo son un asalto a mano armada al paciente o mejor dicho; al cliente.
¿Quién lo hace?
Un gobierno con pantalones bien puestos y si es posible con borceguíes, que se comprometa con el pueblo a emprender una reingeniería total del estado. No con promesas, sino más bien con planteamientos claros y sin ambigüedades. Con un compromiso firmado ante la ciudadanía.
Tenemos que acabar con este circulo viciosos, de promesas hechas por delincuentes de cuello y corbata, que vienen operando desde 1821. Acá hay dos cosas o paramos esto o seguimos engañándonos, como hasta hoy: